El asma tiene un origen multifacético, influenciado tanto por factores genéticos como ambientales. Las causas comunes y los desencadenantes de los síntomas del asma incluyen:
Alérgenos: sustancias como el polen, los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas, el moho y los excrementos de cucarachas pueden desencadenar síntomas de asma en personas sensibles.
Infecciones respiratorias: las infecciones virales, como los resfriados y la gripe, pueden exacerbar los síntomas del asma y desencadenar ataques.
Irritantes: el humo del tabaco, la contaminación del aire, los olores fuertes y los vapores químicos pueden irritar las vías respiratorias y provocar síntomas de asma.
Ejercicio: la actividad física, particularmente en ambientes fríos o secos, puede provocar síntomas en algunas personas.
Aire frío: Respirar aire frío puede provocar constricción de las vías respiratorias y provocar síntomas de asma.
Factores emocionales: el estrés y las emociones fuertes pueden afectar los síntomas del asma en algunas personas.
Exposiciones ocupacionales: Las sustancias en el lugar de trabajo, como el polvo, los productos químicos y los vapores, pueden desencadenar o empeorar los síntomas del asma en determinadas ocupaciones.